CRONICA DE UNA INTENTONA GOLPISTA
Las dictaduras, que en América Latina se creían cosa del pasado, perviven en muchos de nuestros países y algunas se enmascaran en formas seudo democráticas. Y en las naciones que gozan de una incipiente democracia, potenciales tiranos medran y confabulan para hacerse del poder. A cuatro años en el tiempo y a miles de kilómetros de distancia, recuerdo al Paraguay donde viví, y leo en mi cuaderno de notas los apuntes tomados durante el intento de golpe de estado que llevó a cabo Lino Oviedo en abril de 1996.
Asunción, Paraguay. Lunes 22 de abril de 1996. Todo comenzó por la mañana, cuando el presidente Wasmosy relevó del mando de las fuerzas armadas al general Lino Cesar Oviedo, el cual se negó a acatar la orden. Se refugió en el cuartel de caballería; desde allí conminó al presidente a retractarse. Le dio de plazo de 17:00 a 20:00 hs. En respuesta, el presidente reiteró públicamente su decisión. 12:00 hs. Militares patrullan la ciudad. Hora nacional de la siesta. Almuerzo en el departamento. Desde el piso 19 del edificio ubicado en Caballero, entre Palma y Presidente Franco, veo tanquetas cerca del Palacio de López y del Congreso. Regreso al trabajo. Sobrevuelo de aviones militares. A las 17:00 hs salí del trabajo y fui a “palmear”, como dicen aquí, a la calle Palma. Aparente tranquilidad. 20:35 hs. Manifestaciones populares en apoyo al régimen. Claxonazos por toda la ciudad. El presidente no está en Mvurubicha Roga, abandonó la casa y se asiló en la embajada americana. Los de la representación internacional de salud nos mantenemos en contacto. El jefe nos pide que permanezcamos en nuestras viviendas; si la cosa empeora iremos a su casa. Noto aprehensión. Oviedo tenía planeado eliminar al presidente y hacerse del gobierno por las armas, pero se le descubrió. 22:30 hs. Recibo llamada de una embajada. Era para el inquilino que anteriormente habitó el departamento. No obstante ser yo mexicano, quien habló me invitó a refugiarme en su embajada. Agradecí con un “thank you very much” y permanecí en el piso. Mil intentos de llamar a México, la compañía Antelco está bloqueada al exterior.
Martes 23 de abril. 06:30 hs. Por el río Paraguay llegaron del Pantanal algunas cañoneras. Hablo con los colegas. Desde el norte hay orden de no salir. Me asomo al balcón y veo tranquilidad afuera de la casa de gobierno pero revuelo en el Congreso. Radio y TV piden calma y que se eviten las compras de pánico. 08:30 hs. Salgo a la calle, pues casi no tengo provisiones. Fui hasta el Congreso. Cientos de políticos, gente, periodistas, cámaras. De regreso llego a el El País, supermercado frente a la Plaza Uruguaya. Largas filas. Compro el periódico, chipas, latas, velas. Ambiente tenso. Los padres de familia están recogiendo a los escolares que entraron a las 7 am. Se suspenden las actividades y se cierran los negocios. 09:28 hs Por Mariscal López bajan numerosas patrullas y autos blindados. Por la TV alcanzo a escuchar que se trata de Wasmosy y el embajador de EU. 10:00 hs. Junto agua en jarras, cacerolas, tina del baño, en todo. 12:40 hs. Llega Gaviria, secretario de la OEA. 14:10 hs. Los países del Cono Sur y EU anuncian que no aceptarán un golpe de estado. Corre el rumor de que el presidente premió con un ministerio a Oviedo para que se aquiete. Le llueven insultos. “Nada más falta que traiga de regreso a Stroessner”, comentan. 15:15 hs. Radio Ñandutí. Jamás había escuchado el uso de un lenguaje tan insultante y abundante de improperios por la radio como hoy. Argaña, del Partido Colorado, dice de la situación que “se trata de una opera bufa dirigida por los propios payasos”. 18:43 hs. Apagué radio y TV. La espera y el incesante ronroneo de los aviones me adormecieron. El presidente pasó de héroe a villano por ceder -supuestamente- ante las demandas de Oviedo. 23:00 hs. A pesar de la crisis, la gente tiene que descansar. Los protagonistas de tanta protesta se retiran. El Palacio de López está bellamente iluminado, pero deshabitado. Detrás, en el río, brillan imponentes los buques. Los militares se mueven fantasmagóricamente.
Miercoles 24 de abril. El país sigue en suspenso y uno sin sosiego. Se evalua la posibilidad de que las colegas no paraguayas salgan a Buenos Aires, nosotros permaneceremos en Asunción.
Jueves 25 de abril. 08:00 hs. Regresamos a la representación. Mando correos electrónicos a la familia. Me visita Sequera, quien estuvo exiliado doce años en Francia cuando Stroessner gobernó el Paraguay. Entró a mi oficina chocando los talones de sus botas y extendiendo el brazo hacia lo alto, a la usanza nazi, y dijo: “ahora el saludo paraguayo va a ser así”. Continuó diciendo, “como granja del Mercosur, el Paraguay está destinado al fracaso: muchas gallinas y nada de güevos”. Está muy avergonzado ante nosotros por lo que pasa en su país. 12:20 hs. Manifestación estudiantil. ¡La primera en más de medio siglo!, según escucho. Tomo fotos. 18:00 hs. Un locutor de Buenos Aires declaró: “el pueblo paraguayo tiene conciencia pero no movilización. Con tantas dictaduras y años de control, no saben manifestarse”.
Viernes 26 de abril. En la madrugada escuché cañonazos, quizá salvas. Cortaron la energía eléctrica y el agua. El día está torrencialmente lluvioso. 11:00 hs. La tensión sigue aumentando. Wasmosy asevera que Oviedo pasa a retiro y que no tendrá nombramiento alguno. Las calles se llenaron de gente gritando en apoyo al gobierno. Cambian muy fácil de opinión. Muchas tiendas continuan cerradas. 20:00 hs. La Liga Anticomunista Mundial erigió un monumento al sátrapa Stroessner en los sesentas. Adjunto a este, en los noventas construyeron la Nueva Plaza de la Democracia. Oviedo acaba de estar por aquí pero se equivocó. En lugar de pararse en la plaza stroessnista se desvió a la plaza de la democracia para arengar al pueblo. Cambió de táctica. Por primera vez en 36 años apareció en público vestido de civil y con una pañoleta roja al cuello, la que usan como distintivo los del Partido Colorado.
Sabado 27 de abril. 17:45 hs. Temprano por la mañana encontré un café abierto, frente al Panteón de los Héroes, donde reposa el Dr. Francia: su Excelencia el Supremo Dictador Perpétuo de la República del Paraguay, como se autodenominaba. Lluvia intensa, calles vacías, parece cementerio. Caen funcionarios que pactaron secretamente con Oviedo.
Domingo 28 de abril. 12:02 hs. Sigue diluviando. El río Paraguay comienza a desbordarse por algunas de sus orillas. El agua y el fin de semana parecen haber inyectado una dosis de calma a la intentona golpista. ¡Por fin me comunico a México!
En su obsesiva ambición por gobernar el Paraguay, Lino Oviedo se amafió con el presidente títere Cubas para asesinar al estorboso vicepresidente Argaña en 1999. No resultó. Huyó y Menem lo asiló en Argentina. En la constelación de dictadores, Stroessner vive placidamente en Brasilia. Videla porta una inmunidad casi tan importante como la de Espinosa Villarreal en México. El sanguinario Ríos Montt predica religión en Guatemala. Pinochet se puso a salvo de las gerontofóbicas persecusiones españolas. Hugo Banzer, después de ostentar uno de los gorilatos latinoamericanos de los setentas, ahora es presidente de Bolivia vía voto y, para no perder la forma, se ejercita imponiendo un estado de sitio. Fujimori, que hace diez años fue electo presidente del Perú, es ambiciosillo y sueña, como el PRI mexicano, en resguardar el poder lejos de los ineptos y los tontos por 70 años + 6.
Victoriano Garza Almanza
Originalmente publicado en el
Diario de Juárez. Año 2000