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enero 2013

La escritura del artículo científico como estilo de vida del investigador académico

La comunidad de escritores académicos y aspirantes a convertirse en tales, puede ser arbitrariamente dividida, por su producción literaria, en siete grandes grupos: los prolíficos, los productivos, los provechosos, los que subsisten, los indigentes, los yermos, y los estériles.

Cada uno de estos grupos tiene una idea diferente acerca de la escritura académica y sus fines. Pero, en general, todos consideran que la elaboración y la publicación del artículo científico es la base de la escritura científica y académica, pues es el medio convencional e internacionalmente utilizado por los sabios para comunicar sus hallazgos. En consecuencia, por default, la gran mayoría de ellos desdeñan la redacción de cualquier otro texto que no apunte a esas alturas, y esta actitud marcará su forma de vivir en tanto se desempeñen como profesores investigadores.

El cuaderno de notas

El desarrollo de una idea y su escritura no es como la competencia atlética de los 100 metros planos: una …

Nunca es tarde para escribir la tesis. Pero a veces toda una vida es insuficiente

Encuentro en mis viejos archivos electrónicos una vieja nota del año 2000, que se titula: “español obtiene su doctorado después de 48 años”. Esto es, desde 1952, ese hombre había intentado alcanzar en algún momento de su vida el máximo grado académico.

La noticia también menciona que cuando el estudiante Joaquín Sandoval, que así se llama el sujeto, comenzó a escribir su tesis doctoral, las computadoras eran tan grandes o más que un auto de aquellos años, que entonces eran muy voluminosos y pesados, y nada accesibles a un simple mortal como él.

¿Cómo hacer visibles los viejos ensayos de divulgación publicados en diarios y revistas

Los ensayos extracurriculares de un académico, que además de sus artículos y libros formales algunos investigadores acostumbran escribir y publicar en periódicos o revistas locales para la gente común, o incluso en alguna desconocida revista universitaria para los estudiantes, están condenados a ser flor de un día.

Si nadie los vio, ni se interesó por ellos, ni tampoco leyó durante el breve lapso de tiempo en que el ensayo persistió, como producto de reciente hechura, en las páginas del periódico o la revista, difícilmente habrá quien los mire al día siguiente, y mucho menos una semana o un mes después. Antes de un año serán polvo.