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Deshonestidad académica en científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
25/XI/2012

Dos destacados investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los doctores Mario Soberón y Alejandra Bravo, fueron sancionados por el Consejo Técnico de la Investigación Científica (CTIC) de la mencionada universidad, debido a que, en una serie de al menos 11 artículos científicos publicados en revistas internacionales, en 2 había “evidencias claras y contundentes de manipulaciones inapropiadas y categóricamente reprobables”.

Las irregularidades fueron detectadas por los científicos V. Vachon, R. Laprade y J.L. Schwartz, e incluidas en Current models of the mode of action of Bacillus thuringiensis insecticidal crystal proteins: a critical review, artículo que se publicó en el Journal of Invertebrate Pathology (2012 Sep 15;111(1):1-12. Epub 2012 May 19).

El fraude salió a relucir debido a que, al evaluar ciertos modelos sobre la forma de actuar del Bacillus thuringiensis, los investigadores canadienses encontraron que había dificultades para reproducir los modelos de Soberón y Bravo.

Los doctores Soberón y Bravo poseen la categoría más alta dentro del Sistema nacional de Investigadores de México, el nivel III, y pertenecen a la Academia Mexicana de Ciencias. La Dra. Bravo fue galardonada en el 2010 con el Premio L´Oréal-UNESCO a mujeres científicas de Latinoamérica, y, hasta su reciente destitución, fue la presidenta de la Comisión de Bioética. El Dr. Soberón es hijo del ex rector de la UNAM Guillermo Soberón Acevedo.

Si bien la deshonestidad académica es fuertemente penalizada en algunas universidades de otros países con la expulsión y el descrédito, para el caso de Soberón y Bravo el CTIC de la UNAM determinó que “el impacto científico de las manipulaciones en las figuras era menor”. Se procedió a separarles de sus cargos y responsabilidades por tres años, tiempo que, después de transcurrido, podrán volver a sus antiguas ocupaciones.

VGA. Comentario al margen:

Este caso puede catalogarse como deshonestidad académica activa, de acuerdo a la definición de Anitsal et. al. (2009), porque no cabe duda de que existió la clara intensión de ajustar las imágenes a los resultados, y así comunicar datos falsos afines a sus propósitos.

Sin embargo, de acuerdo a la nota del Emir Olivares Alonso de La Jornada, entre los miembros de la CTIC existían diferencias de opinión, pues mientras unos decían que el asunto se trataba de un fraude, otros afirmaban que lo que se hizo fue para “mejorar algo”, con lo que se trataba de restar importancia a un serio problema.

Además, conforme a los cánones internacionales, las revistas que publicaron los artículos de Soberón y Bravo deberán de ser notificadas del asunto para que así inserten notas aclaratorias en sus próximas publicaciones, y prevenir a los lectores sobre el fraude. No obstante, la comisión de la CTIC que evaluó el asunto la semana pasada, según indica el reporte, “no recomendó retractar ninguno de los dos artículos mencionados”.

Debo decir que las instituciones de educación superior de México, en su gran mayoría, carecen de reglas que penalicen y castiguen a estudiantes, docentes, investigadores, y administradores, que cometan cualquier clase de deshonestidad académica, desde copiar en exámenes, pagar a otros estudiantes para que realicen el examen o trabajo final por uno, cambiar calificaciones, hasta plagiar el trabajo de los estudiantes para publicarlo como propio, o contratar a alguien para que elabore y escriba su tesis doctoral, entre otras cosas.

La página Retraction Watch, que publica las retractaciones de los investigadores envueltos en casos de fraude científico, ya difunde el caso de Soberón y Bravo. Ahí podrá el lector encontrar el reporte del CTIC a la comunidad universitaria.

Anitsal, I et. Al. Academic dishonesty and intention to cheat: A model on active versus passive academic dishonesty as perceived by business students. Academy of Entrepreneurship Journal; 2009, Vol. 15 Issue 2

 

¿Redacción científica o escritura creativa?

18/X/2012. Fraude japonés destaca la debilidad de la publicación científica.

El Chronicle of Higher Education difundió el pasado 12 de octubre un artículo sobre el timo académico cometido por el anestesiólogo japonés Yoshitaka Fujii, quien publicó decenas de artículos científicos fraudulentos en diferentes journals internacionales. Entre las revistas mencionadas se encuentran: Anesthesia, Anesthesia & Analgesia, y el Canadian Journal of Anesthesia del International Anesthesia Research Society. Si bien esta situación salió a la luz publica en marzo del 2012, en los meses posteriores el panorama del engaño comenzó a verse con mayor claridad.

El reporte de David McNeill señala que el profesor Koji Sumikawa, de la Universidad de Nagasaki, encabezó el comité que investigó el caso y que, refiriéndose al Dr. Fujii, declaró: “su trabajo es casi una completa ficción, y (Fujii) dijo haberse mantenido (produciendo) así porque sus trabajos fueron muy bien aceptados en bastantes journals”.

La evidencia encontrada fue abrumadora. De 212 artículos generados por Fujii, el comité investigador encontró que 172 eran fraudulentos, 37 sin evidencia que los soportara, y solamente 3 artículos auténticos.

El comité también encontró que Fujii citó, una y otra vez en sus artículos, experimentos propios que jamás tuvieron lugar, realizados en hospitales donde nunca estuvo.

Además, colegas que aparecen como coautores con Fujii aseguran no haberse enterado de las publicaciones, y dicen que esos trabajos fueron enviados a las revistas sin su consentimiento.

Por su parte, el Dr. Takamatsu, dean de la universidad de Toho, aseveró que las revistas utilizadas por Fijii para publicar sus trabajos eran “de segunda o tercera clase”. Y añadió: “su investigación no era tan importante. Cuando tu lees artículos como estos, poco importan si son correctos o incorrectos”.

Pero, por otro lado, el Dr. Sumikawa mencionó que Fujii “publicaba alrededor de 10 artículos científicos al año, lo cual es imposible en la investigación original. Sin embargo, nadie echó un vistazo a esto. Lo que indica que hay algo malo dentro del sistema.”

¿Cómo es que no se detectó el fraude del Dr. Fijii en tantos años? El Dr. Donald Miller, editor de una de las revistas involucradas, dijo que la revisión de pares (peer review) es un proceso que no está hecho para detectar fabricaciones, “es imposible desentrañar los patrones de un artículo dado, es sólo cuando miras en retrospectiva y observas los datos a lo largo de numerosos artículos cuando los problemas salen a la luz”.

Como colofón, el Dr. Yoshitaka Fujii fue expulsado de la universidad de Toho.

FUENTE. McNeill, David. Japanese Fraud Case Highlights Weaknesses in Scientific Publishing. Chronicle of Higher Education, 10/12/2012, Vol. 59 Issue 7

VGA. Comentario al margen:

El asunto es que el Dr. Yoshitaka Fujii embaucó a los comités de revisión editorial de numerosas revistas científicas de alto impacto y, en consecuencia, se burló de la comunidad científica de anestesiología. Y la pregunta es, ¿cómo pudo tomarles el pelo a los comités editoriales de tantas revistas, algunas muy prestigiosas, durante tantos años? La respuesta que ofreció el Dr. Miller, señalada líneas arriba, es insuficiente. ¿Qué tal si hubiera sido un solo artículo el fraudulento y que los resultados mostrados tuvieran, en apariencia, una alta importancia para la anestesiología aplicada? ¿Cuál fue el daño causado en el medio médico y cuáles se esperan que sean sus secuelas a futuro? A esto no hay respuesta.

Los trabajos de Fujii eran bioensayos con drogas para el tratamiento postoperatorio de las nauseas y vómitos que aparecen como efecto colateral después de las cirugías. Sin embargo, los expertos japoneses dicen que su investigación no era tan importante y que “el daño fue mínimo”, ¿será? ¿Entonces, si su trabajo biomédico no tenía relevancia científica, porqué se lo publicaron en tantos journals y por más de 20 años? Este no es el primer caso que ocurre en el ámbito de la ciencia, y probablemente tampoco será el último.

Sobre el fraude de Yoshitaka Fujii existe una abundante información en la red que puede ser consultada por los interesados.