Regla número uno para escribir la tesis doctoral: El mejor principio es por donde comiences



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En una escritura de tesis desenfadada, andada sin mapa ni brújula, uno parte del lugar de donde uno quiera.

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Un viejo profesor decía que para escribir la tesis había que comenzar a escribirla y que el mejor principio era por donde comenzáramos. Sonaba tautológico. Aparentemente no decía más que lo mismo, pero decía mucho a quien estuviera atento a esas palabras.

 El truco está en empezar por donde a uno se le facilite. Existen ‘formas correctas’ para escribir la tesis, con tiempos y pausas que avanzan a la par del proyecto a lo largo de meses o años, y ‘modos inconvenientes’ que orillan al tesista moroso a intentar elaborar su tesis en un arrebato de euforia cebada en café y noches sin dormir. En ambos casos, por lo que he visto en cientos de estudiantes, es que emprenden la escritura de sus tesis de forma lineal, saliendo de la línea de arranque A para llegar a la línea de meta Z.

 La escritura de la tesis no es como viajar desde el país de los Gillikins a Ciudad Esmeralda, yendo de sorpresa en sorpresa, en línea recta, hasta llegar a la ciudad verde donde el mago de Oz nos entregará el título. Sin embargo, este es el error más común de los tesistas: planear el viaje saliendo desde la gasolinera llamada ‘Título de la Tesis’ y poner rumbo hasta la última frontera de la tesis llamada ‘Villa Referencias’, pasando primero por el vecindario ‘Abstract’, luego el poblado ‘Introducción’ con su serie de colonias ‘Problema’, ‘Declaración’, ‘Justificación’, ‘Objetivo General’, ‘Objetivos Particulares’, ‘Hipótesis’, etc., hasta topar con el muro de los apéndices y anexos en la frontera de la tierra de los Quadlings.

 En una escritura de tesis desenfadada, andada sin mapa ni brújula, uno parte del lugar de donde uno quiera. Así, ‘mágicamente’. Por ejemplo, aunque tenga mi investigación terminada y montones de datos recogidos, por algún prurito se me da comenzar mi viaje escritural de tesis desde la ‘Capitanía Metodología’. Empiezo a escribirla hasta tener unos párrafos que la describan o un esquema de la misma. No la termino, obvio, pero esto ya es un avance. Luego retrocedo a ciudad ‘Revisión de Literatura’ y esbozo una historia de lo que dicen los autores consultados respecto a mi tema de investigación. Más tarde o al día siguiente me pongo a hacer una reflexión respecto al rancho ‘Objetivo General’ y sobre el acumulo de datos que la investigación arrojó. Tomo notas sobre la mejor manera de presentar esos resultados y que reflejen el propósito de la tesis.

 Y así, comenzando cada vez con un nuevo principio, mientras se agota el tiempo que queda para la entrega de la tesis avanza la escritura de la misma. Es una forma sencilla de descongelar el cerebro e impedir que el bloqueo escritural haga presa de uno. Al final, el tesista que logre su objetivo podrá contar su historia personal de cómo hizo para escribir su tesis.

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Victoriano Garza-Almanza

Frontera MEXUS

Martes 2 de octubre del 2018

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