¿Qué serías capaz de hacer para realizar tu tesis?

Al final de la carrera universitaria o de los estudios de maestría o doctorado, el estudiante debe elegir un tema, planear una investigación y llevarla a cabo. El formato del qué, cómo, cuándo, dónde, con quién, para qué, etc., ha cambiado demasiado a nivel licenciatura, un tanto en maestría, y casi nada en el doctorado.



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La calamidad no es estar perdido, sino saber cómo llegó uno a donde está.

Lin Tai Wao

Al final de la carrera universitaria o de los estudios de maestría o doctorado, el estudiante debe elegir un tema, planear una investigación y llevarla a cabo. El formato del qué, cómo, cuándo, dónde, con quién, para qué, etc., ha cambiado demasiado a nivel licenciatura, un tanto en maestría, y casi nada en el doctorado.

Hubo una época en que el estudiante de licenciatura se acercaba al profesor que desempeñaba sus investigaciones en alguna rama de las ciencias, y ahí buscaba acomodo. Poco a poco, desde apoyar en el quehacer de aseo del laboratorio hasta transfigurarse en ayudante de curador de colecciones –y a veces en chofer y mandadero del profesor–, el estudiante se convertía en aprendiz de entomólogo o ecólogo o micólogo o lo que fuera. Este aprendizaje variaba en las disciplinas pero, en general, seguía el mismo patrón en cualquier carrera profesional.

A medida que estudiaba y adelantaba en la carrera, el alumno progresaba en su aprendizaje de laboratorio y campo. Algunos escogían temas de investigación de tesis que los llevaba fuera de la ciudad o del país, eso no era obstáculo para ellos.

Conocí estudiantes de toda clase. Dos de ellos, uno de la Johns Hopkins University y el otro de la Uniformed Services University, se trasladaron desde Baltimore y Washington D.C. a Tapachula para estudiar diferentes aspectos de los mosquitos Anopheles albimanus, transmisores del paludismo, y así hacer sus tesis sobre la vida de este insecto tropical.

Una estudiante suiza viajó a esa misma zona del Soconusco para realizar un estudio sobre el impacto del paludismo en la economía regional. También, cuando inició el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá, en 1994, dos estudiantes, una de University of Toronto y otra de London School of Economics, visitaron con frecuencia la frontera mexicano estadounidense para investigar la política ambiental de esta región binacional y trabajar sus tesis.

Casos como los mencionados son numerosos. Lo que quiero decir es que cuando un estudiante pretende un tema de investigación de tesis aparentemente difícil o imposible, siempre se halla la manera de abordarlo y, sobre todo, de obtener recursos para financiarlo, ya sea mediante grants o trabajando.

Existen tesis de maestría y doctorado cuyos autores abandonaron sus estilos de vida para insertarse en los lugares donde harían sus estudios. Por ejemplo, algunos se convirtieron en “homeless” para investigar los centros de asistencia que se supone deberían apoyar a esta clase de menesterosos, o para hacer todo un estudio autoetnográfico de sobrevivencia bajo las peores condiciones.

Otros se fueron a vivir entre los mandriles o los lobos. Otros más, que para su mala fortuna fueron diagnosticados –durante el tiempo en que estudiaban– con enfermedades mortales como cáncer o leucemia, se dieron a la tarea de analizar la manera en cómo los médicos, enfermeras y trabajadoras sociales tratan en algunos países (Estados Unidos en este caso) a los enfermos terminales que atendían, y de probar la necesidad de crear programas de “humanización y valores” para el personal que los trataba como objetos.

En fin, las historias que hay detrás de una gran cantidad de tesis son sorprendentes. Algunas son evidentes a partir del mismo título y la forma en que se realizó el estudio; pero hay historias que se ocultan entre líneas o se descubren en los reconocimientos, agradecimientos o conclusiones. En otras más, la historia aparece cuando el estudiante-autor declara en la justificación de la tesis los motivos –personales– que le llevaron a hacer lo que hizo.

Como escribiera Lin Tai Wao: “Todo viaje es un andar, pero hay andancias donde uno se vuelve elemento de dónde camina, y otras donde caminar es como deambular y mirar las exhibiciones en un museo, con una vidriera entre uno y lo observado”. Así son muchas de las investigaciones de tesis: verdaderas aventuras o meros vagabundeos.

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Victoriano Garza Almanza

Cd. Juárez, Chihuahua

Frontera MEXUS

Martes 27 de Agosto del 2019

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