MAMA TESISTA: EMBARAZO Y CRIANZA DURANTE EL DOCTORADO


Ninguna madre logra pasar un programa de doctorado con su cordura (casi) intacta, sin el apoyo de muchos campeones generosos.  JR LaFollette

Ninguna madre logra pasar un programa de doctorado con su cordura (casi) intacta, sin el apoyo de muchos campeones generosos. JR LaFollette

Estar embarazada o ser madre mientras se estudia el doctorado, se investiga, se organizan y analizan los resultados de la investigación, se lucha en un medio constituido por una estructura casi netamente masculina, y, finalmente, escribir o pretende escribir la tesis, es un terreno pantanoso para la mayoría de las mujeres que pasan por esta situación.

El tema, que es demasiado extenso y tormentoso por las particularidades que viven las mujeres cuando pasan por esta experiencia, ha sido objeto de estudio por jóvenes estudiantes de posgrado – que sometieron el asunto como proyecto de tesis doctoral–, y por mujeres ya tituladas que, en retrospectiva, analizaron y divulgaron sus experiencias en libros, artículos y conferencias.

Dicen que no hay como ponerse en los zapatos del otro (en este caso de la otra) para tratar de entender qué es lo que sintió cuando transcurrió por momentos críticos. Es fácil decirlo, pero ¿cómo puede un hombre ponerse en los zapatos de una estudiante que durante el posgrado pasó su embarazo, se alivió, amamantó y crió a su bebé, y al mismo tiempo tuvo que hacer malabares con todos los deberes del doctorado?

Lo que puedo hacer es referir algunas de las incontables historias que han escrito y hecho públicas algunas mujeres que pasaron por tal situación. Hay desde tesis y artículos sobre el tema, hasta libros colectivos.

Maternidad PhD

[1] Aeron Haynie cuenta: “Cuando quedé embarazada durante el último año de mi programa de doctorado en medio de un nuevo romance embriagador, no tenía seguro médico y aún tenía que escribir la mitad de mi tesis. Tener un bebé me pareció tan peligroso como para Anne Elliot casarse con el joven capitán Wentworth en la novela de Jane Austen. Quizás esto se debió a que la escuela de posgrado parecía permeada por una ansiedad que iba más allá del estrés de escribir una disertación, clasificar montones de papeles y vivir en la pobreza.” (Evans & Grant, 2008)

[2] Emily Hull (2016), refiere en su tesis doctoral que “la nueva maternidad es desordenada, salvaje y desestructurada. Su forma, si la maternidad tiene forma, es amorfa y flexible como el vidrio fundido”. Más adelante, apunta: “la maternidad ha estado cerca de mí (en el doctorado); y, para cuando termine esta disertación, mi hija tendrá dos años y ocho meses. Comencé a escribir mis notas de campo y a recopilar mis datos cuando ella estaba recién nacida”.

“De las autoetnografías que he leído que tratan exclusivamente sobre la maternidad, sigue Hull, ninguna fue escrita como madre primeriza sobre la nueva maternidad”. Esto significa –que además es lógico– que ella buscó referencias de casos similares al propio para conocer más y manejar con mayor propiedad su estado materno durante sus estudios… y su tesis. La disertación doctoral de Hull es un estudio autoetnográfico donde analiza la relación entre ella y la crianza de su bebé, en el contexto de los estudios doctorales, y la problemática que esto significa para las mujeres que pasan por este trance.

[3] Julie LaFollette, otra estudiante de posgrado, escribe: “Mi amor por mi hija y mi negativa a verla como una obstrucción a mi ambición académica inspiraron este estudio” (su tesis doctoral). También, presionada por la entrega puntual del borrador de su escrito y el cuidado de su hija, LaFollette anotó en su tesis: “el tiempo no se detiene por nadie, mucho menos por a una madre estudiante que escribe su tesis”. Y a su hija le dedica estas palabras: “Escribiría mil disertaciones (doctorales) para tratar de ayudar a hacer del mundo un lugar donde se escuche tu voz” (LaFollette, 2016).

[4] Por su parte, Catherine Mutti-Driscoll afirma que “la actual falta de mujeres en puestos académicos permanentes se ha atribuido recientemente a cuestiones de discriminación de género, discriminación materna y conflictos laborales y familiares en las mujeres”, y que, comparándolas con los hombres, las mujeres que tienen hijos mientras estudian el posgrado difícilmente obtienen contratos permanentes en la academia (Mutti-Driscoll, 2013).

[5] Y, ¿cómo combinar la maternidad con los estudios doctorales sin dejarse vencer? Angélica Durán lo puso así: “Mi apretada agenda exigía rechazar el mito del bloqueo del escritor. Mis raíces de clase trabajadora son evidentes en mi respuesta a la pregunta desconcertante de mis colegas: ¿Cómo demonios hacen su trabajo y tienen tiempo para su familia? (las mujeres embarazadas o criando) Mi respuesta era: ‘un conductor de autobús no entiende del bloqueo del conductor, un conserje no cede al bloqueo del limpiador, y yo (tesista) no tengo bloqueo del escritor. Cuando es hora de que trabajar, yo trabajo…  El amor maternal y la devoción profesional son fuerzas poderosas”. (Evans & Grant, 2008).

[6] Nancy Pément explora en su tesis las experiencias de maternidad de las estudiantes de doctorado, y refiere en sus conclusiones que: “los datos confirman que las vidas de las madres estudiantes de doctorado están profundamente entrelazadas con las de sus hijos. Ellas (las madres doctorantes) se identifican como aprendices de por vida y, de acuerdo con Lynch (se refiere al artículo Gender roles and the American academe: A case study of graduate student mothers. Gender and Education, 2008, 20-6), la mayoría de las mujeres no reconocen las limitaciones estructurales que tienen implicaciones para las realidades que viven (Pément, 2013).

[7] Alissa McElreath. En la universidad “aprendí rápidamente que separar mi yo profesional de mi ser maternal era casi imposible. También aprendí rápidamente que el mundo académico ofrece solo una ilusión de flexibilidad para las mujeres…” (Evans & Grant, 2008).

[8] Irena Auerbuch Smith. “Nuestra curva de aprendizaje (la de Irena y su marido) después de traer a Jordan a casa fue empinada. Aprendimos, entre otras cosas, que los recién nacidos nunca duermen y que es imposible escribir una tesis (o cualquier otra cosa, incluida una lista de compras) con un bebé recién nacido en la casa. David y yo pasamos los primeros tres o cuatro meses de la vida de Jordan aturdidos, viviendo de crisis en crisis. Todo goteaba: pañales, leche materna, saliva, lágrimas. Lloré sin parar, porque algunos días mi mayor logro era una ducha a las 4 de la tarde, porque no había adultos con quienes hablar, porque todavía estaba gorda y porque claramente me volvía más estúpida con cada día que pasaba, ya que nunca iba a terminar mi tesis, nunca, nunca, nunca” (Evans & Grant, 2008).

[9] Martha Ellis Crone. “Muchos estudiantes de doctorado experimentan una fase de difícil aislamiento cuando terminan los exámenes de sus cursos y comienzan sus tesis. La pérdida de estructura y de comunidad hace que muchas personas pierdan el equilibrio. Para mí, eso ocurrió al mismo tiempo que tuve a mi bebé, un hecho también reconocido por causar aislamiento y depresión. Pasar del prolongado contacto diario con amigos y colegas del departamento a estar sola con un bebé la mayor parte del día me volvió loca. La mayoría de mis amigos de la escuela de posgrado, al parecer, de repente perdió interés en mí. Ocasionalmente, una amiga se detenía en mi casa, o arreglaba encontrarme con alguien para almorzar, pero incluso mis amigos más cercanos parecían perplejos por mi nuevo papel como madre, e inseguros de cómo reaccionar ante un bebé (Evans & Grant, 2008).

[10] Jean-Anne Sutherland. “Mis experiencias con la maternidad, la escuela de posgrado, la culpa y la vergüenza me llevaron a escribir una tesis titulada: What Can I Do Different, What Could Be Better, What Could You Do More? Guilt, Shame and Mothering (¿Qué puedo hacer diferente, qué podría ser mejor, qué más podrías hacer tú? Culpa, vergüenza y maternidad). Estaba sorprendida por la poca investigación que existía sobre este tema, no solo en mi campo de la sociología sino en todas las disciplinas. Cuando le conté esto a otros, tanto a hombres como a mujeres, sobre lo que sería mi disertación, las respuestas incluyeron comentarios como Bueno, deberías hablar con mi amigo / hermana / esposa. ¡ELLA podría decirte sobre algo la culpa! Otra respuesta fue a menudo una risa nerviosa, que sugería: Bueno, por supuesto, las madres se sienten culpables. ¿En verdad tienes que estudiar eso?  (Evans & Grant, 2008).

Referencias:

Evans E & C Grant. 2008. Mama PhD: Women write about motherhood and academic life. USA: Rutgers University Press

Hull E. 2016. What keeps me up at night: An autoethnography of new motherhood. PhD dissertation.Oklahoma State University

JR LaFollette. 2016. Matching moms: Understanding how doctoral student mothers in professional psychology programs experience training and the appic match. PhD dissertation. Indiana University.

Mutti-Driscoll C. 2013. Graduate Student Motherhood: How female Ph.D. students resist and perform idealized norms of work and mothering. PhD dissertation. Universty of Washington

Pément N-J M. 2013. “This Has Been My Life’s Work”: A Qualitative Study of The Experiences of Doctoral Student Mothers in Higher Education and Their Quest for Social Justice. PhD dissertation. California Lutheran University

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Victoriano Garza-Almanza

Ciudad Juárez, Chihuahua

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Domingo 2 de febrero del 2020

 

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