De las Notas de Trabajo al Libro
Taller de escritura académica orientado al desarrollo de estrategias personales, de equipo o colectivas, para la escritura de libros en el ámbito universitario.
Próximo taller:
Julio del 2010
Lugar:
ITSON Instituto Tecnológico de Sonora
Ciudad Obregón, Sonora
Organiza:
Maestra Guadalupe Esparza
Jefatura
Departamento de Ciencias Administrativas
E-mail: iesparza@itson.mx
Instructor:
VGA
Programa:
http://www2.uacj.mx/IIT/CULCYT/enero-abril2010/12%20Curso%20ITSON.pdf
México, Crisis y Universidad
Las crisis sociales, políticas, económicas, y religiosas, entre tantas otras, son denominador común en la vida cotidiana del mexicano de los últimos tiempos. Desde los años 60´s y principios de los 70´s, por no ir más atrás, donde el descontento social de estudiantes e intelectuales llevó a muchos de ellos al desacato del orden, primero, y la resistencia en la clandestinidad, después; la devaluación del peso, una caída en espiral que en su tipo de cambio con el dólar precipitó el valor de la moneda de $12.50 a más de $3,500.00 por uno, comenzando el desplome en 1976 para tomar un respiro a principios en la década de los 90´s cuando el peso se revaluó; la década perdida de los 80´s, cuando no hubo crecimiento económico y lo único que aumentó fue la población y sus necesidades; el levantamiento zapatista de 1994; la crisis económica de diciembre de 1995; la desnacionalización del mercado a causa del Tratado de Libre Comercio y la inundación de productos extranjeros de pésima calidad; la pérdida constante del poder adquisitivo de la moneda; son sólo algunas de las incontables crisis que como mexicanos hemos tenido que sortear y salir adelante a como dé lugar. Pero la crisis de inseguridad, violencia y falta de valores que ahora enfrentamos, poderosa por la capacidad económica y organizativa que la sustenta, y por las decenas de miles de individuos con escasa o nula educación que constituyen sus ejércitos, es quizá el mayor reto que enfrenta la nación desde sus orígenes. No se trata esta crisis de una lucha ideológica ni religiosa, sino de una agresiva respuesta debida a que los intereses del crimen organizado están siendo afectados por la estrategia gubernamental que busca someterlos. En este contexto, la educación es quizás el más importante instrumento para darle una salida a la crisis en un mediano o largo plazo, para lo cual hay que prepararse con idea y decisión. Por lo anterior, creo que la universidad mexicana, pública y privada, que hoy día cuenta con más de un cuarto de millón de profesores, es un bastión de resistencia que debe ser tomado en cuenta para cambiar el rumbo de los actuales eventos. Tanta gente preparada profesionalmente y con experiencia de todo tipo, puede y debe participar en un mega proyecto nacional que coadyuve con los esfuerzos que los estados y la federación realizan para sacar al país adelante.
Culcyt. Carta Editorial. VGA.
2010. Año 7, Nº 36/37
El rector de la UNAM, el Dr. José Narro Robles, estuvo esta semana en Ciudad Juárez. Firmó algunos convenios con instituciones de educación superior locales, y brindó una plática denominada “Perspectivas de la educación superior en México”.
Algunas de las cosas que el Dr. Narro mencionó, son las siguientes:
México es una de las primeras 15 economías del mundo.
En un comparativo con 133 países, México ocupa:
Posición 33 en competitividad global.
Posición 53 en materia de desarrollo humano
Posición 60 en generación de patentes
Posición 65 en investigación científica
Posición 78 en gestión privada
Posición 80 en innovación
Posición 93 en adquisición de productos de alta tecnología
Posición 94 en disponibilidad de científicos e ingenieros.
Además:
Uno de cada dos mexicanos viven en condiciones de pobreza
Uno de cada cinco en situación de pobreza extrema.
Oportunidades para los jóvenes:
Menos del 30 por ciento de los jóvenes mexicanos ingresan a la universidad.
En América Latina, el 34 por ciento de los jóvenes pueden cursar una carrera.
En otros países dan oportunidad de cobertura profesional al 89 por ciento de sus habitantes.
Fuente:
Guadalupe Félix
El Diario. Sec. Local
17-06-2010
La Clonación del más Apto
Los clones están resultando un fiasco. Por alguna razón que los científicos no tardarán en descubrir, o en inventar, los clones de ovejas, vacas, cerdos, gatos, monos, ranas y otros animales que han utilizado para este propósito, no están naciendo como se esperaba: tan puros como el original seleccionado. La diabetes, la artritis o mal funcionamiento cardíaco son sólo algunos de los males que tempranamente les están afectando.
A la corta o a la larga emergen en ellos diferentes defectos que no existían en el original, o que, cuando menos, no se habían expresado físicamente, pues al parecer los tienen escondidos en los genes. La clonación es una prueba más de que las “ecuaciones biológicas” o los modelos teóricos de la biotecnología no son tan exactos como las ecuaciones matemáticas.
En la naturaleza existen numerosas especies cuya reproducción es una perpetua clonación de sí mismas. De tiempo en tiempo se cruzan sexualmente para intercambiar genes, evitando así la degeneración de la estirpe, y reafirmar la capacidad autorreproductiva de las siguientes generaciones.
Pero estos diseños clónicos, si se les puede decir así, son producto de incontables ensayos ocurridos en la naturaleza a lo largo de cientos de millones de años, y en los que sucede una selección natural de los individuos; no son resultado del capricho de mentes inquisitivas que juegan a Dios con técnicas científicas que tienen menos de cincuenta años de antigüedad, en donde la selección de los individuos a clonar está lejos de ser la mejor.
Y este no es el único tropiezo científico, la ciencia está llena de ellos. Por ejemplo, cuando por primera vez aparecieron y se usaron los antibióticos, se pensó que el problema de las enfermedades infecciosas estaba por fin resuelto y que las grandes epidemias y mortandades serían cosa del pasado. La tuberculosis, lepra, sífilis, tifoidea, y muchos males más, recularon y dieron marcha atrás. Entonces, las enfermedades crónico degenerativas como el cáncer, diabetes, cardiovasculares o neurodegenerativas, tomaron su lugar.
Pero las enfermedades infecciosas comenzaron a reponerse del efecto de los antibióticos e intentaron regresar. Los científicos estilizaron nuevas y mejores generaciones de medicamentos antibióticos para combatirlas, pero, al propio tiempo, los gérmenes patógenos fueron ampliando su espectro de resistencia al grado que, hoy día, enfermedades del siglo XIX están retornando más invulnerables al tratamiento y más virulentas que nunca.
Pero las enfermedades infecciosas no desplazan a las crónico degenerativas, sino que se les unen; además, a instancias de los adelantos del progreso que nos ha llenado de sustancias químicas extrañas el hogar, los alimentos, y el ambiente, los sistemas reproductivo, inmunológico y nervioso se están colapsando y dando lugar a nuevos padecimientos, como aberraciones sexuales o incremento de la conducta violenta.
De igual manera que con los antibióticos, con los plaguicidas se repite la historia pero, en este caso, a una escala mucho mayor y con enorme perjuicio para el ambiente. El primer insecticida sintético fue el DDT. Sin duda el mejor que ha existido desde que se empezaron a producir y comercializar estos productos a partir de la década de los cuarenta. Fue el mejor porque, al ser el primero en su tipo, arrasó con las plagas que se combatieron… y con toda clase de vida a su alrededor.
Debido al arrollador éxito de los plaguicidas, principalmente en las décadas de los cincuenta y sesenta, la producción agrícola mundial fue un éxito histórico. Los campos agrícolas producían en toda su potencialidad, los cultivos eran salvaguardados de los insectos y otras plagas por el DDT, aldrín, dieldrín y otros insecticidas.
De la misma forma, los mosquitos transmisores del paludismo, dengue y encefalitis, la mosca tsé tsé transmisora del mal del sueño, y otros insectos vectores de enfermedades, fueron arrasados en varias regiones del mundo. En los campos de cultivo se colectaban granos y semillas, y en las poblaciones enfermas se cosechaba salud.
Al poco tiempo, el DDT y otras variedades de insecticidas que ya se estaban fabricando, empezaron a perder eficacia y dejaron de matar a los insectos con aquella efectividad que mostraron al principio. Las plagas estaban desarrollando resistencia a esas sustancias químicas y cada vez eran menos los insectos que morían a resultas de las fumigaciones. Los insecticidas ya no eran tan letales.
Y en este estira y afloja de la ciencia y la naturaleza, la investigación generó cientos de plaguicidas que la fortaleza biogenética de las plagas se encargó de anularlos.
Desde los plaguicidas más rústicos hasta los más sofisticados, todos tuvieron buenos momentos y permitieron alimentar a más gentes y evitar que muchas más se enfermaran y murieran. Sin embargo, también ocasionaron graves daños al ambiente, a una naturaleza que no ha tenido la misma capacidad de ajuste que los insectos; por el contrario, muchas especies han desaparecido a causa de esas sustancias tóxicas y otras más siguen acusando sus efectos.
Por ejemplo, nada más en Estados Unidos, según los científicos Pimentel y Andow, se estima que los plaguicidas matan a 67 millones de aves y 6 millones de peces cada año. Pequeños mamíferos insectívoros y herbívoros se están extinguiendo por sufrir los efectos directos e indirectos de esas sustancias. Las poblaciones de abejas han disminuido, miles de animales de granja y domésticos mueren por envenenamiento, y las ranas ya casi desaparecieron del planeta.
Ahora, a pesar de que la tecnología de la clonación es incipiente, altamente falible y se ignoran los riesgos a futuro, no solamente biológicos sino también sociales, algunos laboratorios ya están ofreciendo sus servicios a quien quiera clonarse y pueda pagar el costo.
Hoy día, en países como México donde todo es posible y lo que no se puede conseguir se facilita para que se pueda, cualquiera puede comprar y revender insecticidas, o adquirir los antibióticos que se deseen sin llevar prescripción médica. Igualmente, no tardará el día en que, así como hay clínicas clandestinas que practican el aborto, también habrá laboratorios que clandestinamente clonarán nuevos seres.
Entre otras cosas, esto nos permite ver que los resultados de la ciencia no son concluyentes en la mayoría de sus aparentes éxitos, sino que son meras aproximaciones a una verdad inalcanzable o indemostrable. El acierto científico de hoy es el problema del investigador del mañana. Lin Tai Wao no estaba lejos de la verdad cuando, en su “Leyenda del desarrollo sustentable”, expresó: “Para sobrevivir, la naturaleza debe prescindir de los hombres sabios”.
VGA. Publicado ca 2001.
La fundación en 1659 de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez, Chihuahua, se debió a que los misioneros colonizadores reconocieron, en medio del desierto, un valle potencialmente fértil y ricamente irrigado por un río que llamaron Río Grande/Río Bravo. Pronto, ese lugar sería posta obligada del Camino Real entre la Ciudad de México y Santa Fe.
Los primeros colonos que se avecindaron en el lugar sembraron cereales y forrajes pero, principalmente, vides para producir vino. Desde su llegada, los colonos construyeron represas para desviar agua del entonces bronco y caudaloso Río Bravo, y crearon un sistema de acequias para conducir cantidades controladas de agua a la Misión y al Valle que sustentaba sus cultivos.
A la columna vertebral de ese sistema de distribución de agua se la llamó “Acequia Madre”. Esa acequia, que en largos tramos cruza a cielo abierto por la ciudad y que, paralelamente al Río Bravo, se extiende por más de cincuenta kilómetros, aún está en uso y se origina exactamente en el mismo punto donde el río comienza a hacer frontera entre México y Estados Unidos.
En la segunda mitad del siglo XVIII, la villa Paso del Norte tenía alrededor de 5 mil habitantes y las viñas poseían alrededor de un cuarto de millón de vides en producción.
En 1807, treinta y un años después de la emancipación de los Estados Unidos, el primer estadounidense que arribó a Paso del Norte encontró un poblado bien constituido, de casi 150 años de antigüedad, que se levantaba a uno y otro lado del río, y una prospera región agrícola que alimentaba a la comunidad y proveía de productos a lejanos pueblos.
La vitivinicultura que floreció en el Valle abasteció, por más de doscientos años, de fruta, vino y aguardiente a muchas regiones de la Nueva y la Vieja España. Las aguas del Río Bravo fueron la clave de su producción.
La invasión estadounidense a México a mediados del siglo XIX, marcó una nueva etapa en el desarrollo del valle, pues del norte arribaron colonos angloparlantes que venían dispersándose como fieras hambrientas en pos de la presa, y posesionándose de las tierras de los mexicanos, y llevando a cabo lo que pomposa y románticamente en Estados Unidos se suele denominar la conquista del oeste.
Desde el mismo momento en que esa tropa de buscadores de fortuna arribó al lugar, el agua se convirtió en motivo de disputa entre las nuevas poblaciones de la comunidad escindida, que ahora eran: Paso del Norte (hoy Cd. Juárez, Chihuahua), y Magoffinsville, entonces también conocida como American El Paso (hoy El Paso, Texas). El nuevo gobierno vecino reclamó la propiedad del caudal de agua del Río Bravo, que nacía en las Rocallosas y cuyo cauce descendía de las montañas pasando por los estados de Colorado, Nuevo México y Texas. Luego, a comienzos del siglo XX, después de múltiples negociaciones, decidieron entregar a México, por cortesía, la cantidad de 74 millones de m3 de agua al año para el riego del Valle. Ese volumen de agua no representaba ni la quinta parta del agua que necesitaba el Valle para mantenerse. El acuerdo quedó inscrito en un acuerdo denominado Tratado de Aguas Internacionales de 1906. Dicho Acuerdo feneció en el año 2006 y, aunque de buen talante los estadounidenses continúan entregando el mismo caudal que en años anteriores, el Tratado de Aguas no se ha renovado y la entrega del agua puede dejar de darse en el momento que los vecinos lo decidan.
El impacto que tuvo el control del flujo del agua sobre las tierras de cultivo mexicanas, que por siglos las utilizó para las siembras del Valle de Juárez, fue desastroso, pues ocasionó que, en menos de quince años, los seculares viñedos ricamente irrigados se secaran o tuvieran que ser remplazados por otras especies agrícolas más resistentes a la falta de agua. Para 1920, más del 90% de los cultivos en el Valle eran ya de algodón y alfalfa. No había rastros de las vides. Las arboledas fueron desapareciendo paulatinamente.
En 1934, el gobierno federal decidió crear el Distrito de Riego 009 Valle de Juárez (dividido en tres unidades), cuya área aproximada es de 27,500 hectáreas. Esto trajo consigo la burocratización de un sistema agrícola que, por casi tres siglos, fue un asunto local administrativa y eficientemente controlado por un “alcalde de aguas”.
La insuficiente cantidad de agua para riego otorgada por el Tratado de Aguas de 1906, tuvo como consecuencia tres acciones importantes que terminarían por modificar la región agrícola del Valle de Juárez:
A partir de los años treinta del siglo XX, los agricultores mexicanos tuvieron que comenzar a explotar los mantos acuíferos
En la época de los viñedos la salinidad no fue problema debido, en gran medida, a que bastas cantidades de agua del Bravo fluían libremente y lavaban los suelos.
La escasa cantidad de agua del Río Bravo, el riego con aguas salobres de pozos profundos y las aguas negras procedentes de la ciudad, cargadas también con altas concentraciones de sales, provocaron una paulatina saturación salina de los suelos del Valle y un irreversible daño al ambiente local.
Para colmo, agricultores de los estados de Colorado, Nuevo México y Texas, que comparten la cuenca hidrológica del Río Grande/Río Bravo, han estado demandando llevar a la mesa de discusión el tema del agua que dicen que se regala a México, y empujan a sus legisladores para que le quiten esa concesión a los agricultores del Valle de Juárez. De suceder esto y por no haberse renovado el Tratado de Aguas Internacionales en el año 2006, la falta de las aguas blancas del Bravo agudizará el problema de la salinidad del Valle que, engañosamente, ya hace parecer los terrenos de algunos ranchos como suelos nevados.
Desde la perspectiva ecológica, el ambiente del Valle de Juárez muestra un estado crítico. Algunos expertos en suelos, hidrología, ecología, agricultura y vida silvestre, se han atrevido a afirmar que en el Valle de Juárez se ha gestado un ecocidio.
Como herencia de los antiguos colonizadores españoles sólo se mantiene vigente la estructura de la Acequia Madre, por cuyo cauce, que en parte pasa a través de las plantas tratadoras que no cumplen cabalmente con su cometido, la ciudad envía al Valle de Juárez su caudal de aguas de albañal.
Las denominadas Aguas del Tratado se entregaron regularmente a Cd. Juárez, a través de la Acequia Madre, durante los meses de marzo a septiembre de cada año. Así ocurrió, sin grandes modificaciones en el caudal, desde 1906 hasta el año 2002. En el año 2003, a raíz de las disputas binacionales por el agua, y sin previo aviso, los estadounidenses cortaron el flujo durante los meses de marzo a mayo y lo restituyeron por el breve período de junio a agosto. Esta medida perjudicó, aún más, a los agricultores acostumbrados a regar con esas aguas y en esa época. Desde entonces al 2010, las Aguas del Tratado se han entregado regularmente.
La agricultura del Valle de Juárez, que por más de trescientos años mantuvo al norte de Chihuahua, prácticamente está condenada a la desaparición, y en las parcelas de la zona ahora sólo crecen centros comerciales, bodegas, áreas de carga y descarga de transporte pesado, edificios multifamiliares, y naves industriales para la maquiladora.
VGA. Excerpta de un reporte de investigación. Actualización: 2010
El Mono Fuera de su Jaula
El recién elaborado “mapa del genoma humano”, revela que el parentesco biológico entre el chimpancé y el hombre yace en aproximadamente un 99 % de compatibilidad. El restante 1%, pequeño porcentaje de variación, hace la diferencia entre lo que es uno y otro. Pero entre el hombre del siglo XXI y el hombre de las cavernas de hace 100 mil años, que tenía una conducta más animal que humana, no existe diferencia genética alguna.
El cambio ocurrido entre el hombre primitivo y el hombre moderno es a lo que se le llama civilización y progreso. Cualquiera que conozca un poco de historia sabrá cómo vivía el hombre de las cavernas y de qué manera fue cambiando, gracias a su inteligencia y necesidad de sobrevivir en medios hostiles, hasta ser lo que es hoy. Esa transformación es la que le ha valido a nuestra especie ser la de mayor éxito sobre la Tierra.
Tan es así que el deseo de progreso del hombre contemporáneo se ha convertido en una obsesión, en una persistente idea de renovación y cambio, en un constante ir hacia adelante, en no conformarse con permanecer en el último escalón de la pirámide sino en acarrear y poner otros escalones y seguir hacia arriba.
Sin embargo, otra de las características distintivas de ese hombre es la destrucción, la generación de caos. Basta mirar un poco a nuestro alrededor y observar lo que ocurre para darnos cuenta de lo que está pasando a causa nuestra. Como en una balanza, dos fuerzas luchan por cambiar el peso hacia cualquier lado: hacia el desarrollo o hacia el impacto del desarrollo. En esto del progreso una cosa es cierta: a mayor desarrollo mayor será el impacto que haya en las sociedades y en el ambiente.
La producción de especies genéticamente modificadas y la creación de organismos clonados, invención de nuevos medicamentos y vacunas, superproducción agrícola y pecuaria, acelerada construcción de obras de ingeniería como represas hidroeléctricas, supercarreteras y plantas nucleares, industrialización y poblamiento de regiones para formar megaciudades, son sólo algunos ejemplos del progreso que nos han beneficiado.
Pero el cambio climático global, la sobrepoblación y los millones de pobres del mundo, la destrucción sistemática de los santuarios de las mariposas monarca y de muchas otras especies por la tala inmoderada de los bosques o invasión de selvas por gente sin tierra, la destrucción de la naturaleza única de las islas Galápagos, la epidemia del mal de las vacas locas o la crisis de la fiebre aftosa, la epidemia mundial de sida y de violencia, el hundimiento de la mayor plataforma petrolera marítima del mundo, son también ejemplos del impacto desastroso que ese desarrollo está provocando en la actualidad.
Algunas partes del mundo son social –más no ambientalmente– menos caóticas que otras, sobre todo las de los países más industrializados, donde paralelamente a ese progreso desarrollaron patrones de civilidad hacia su interior. Por eso, cuando alguien de un país avanzado viaja a Latinoamérica o África o Asia, lo que encuentra es una forma de ser y de vivir más anárquica –no estoy hablando de culturas, sino de eso que llaman “civilización”– que no encaja con el orden que conoce en su país. Y eso lo nota el que vive en la línea que separa al desarrollo del subdesarrollo, como es la frontera entre Estados Unidos y México, dónde el ir hacia el norte o regresar hacia el sur le impone o le libera de ataduras conductuales tan simples como tirar o no basura por la ventanilla del auto y cometer o no otras faltas. En ambos lados hay leyes y autoridades, pero en un lado se respetan ambas y en el otro existen para ser corrompidas. Es como si el motor de un auto de buen funcionamiento estuviera en el norte y el escape de sus gases y contaminantes en el sur, que todo lo permite. Para quien no está acostumbrado a vivir en una comunidad organizada y respetuosa le cuesta más hacer las cosas con orden que vivir en el desorden.
Pero aún en países tan social, política, económica y ambientalmente inestables como lo ha sido México en los últimos 25 años, hay ciudades ordenadas y ciudades caóticas. La nuestra, Ciudad Juárez, aunque económicamente próspera, transmutada de buhonera a maquiladora, es una de estas últimas, producto de un desordenado crecimiento cuya fuerza disipativa no se ha podido contener y organizar con nada.
Particularmente en esta ciudad, que es espejo de muchas ciudades mexicanas, el producto de los errores de la falta de previsión y planeación que por generaciones ha adolecido la entidad –como los de otorgar permisos de asentamiento y uso de infraestructura pública a todo tipo de empresas que no invirtieron un centavo en la ciudad, falta de vivienda digna para gente de bajos recursos, violencia sin límites contra la mujer y la familia, asesinatos y ajusticiamientos, narcotráfico, tráfico de migrantes indocumentados, tráfico de vehículos “chocolate” o sin papeles, contrabando, importación de residuos comercializables como las llantas usadas o alimentos caducos, agotamiento de los acuíferos, etc. – no podrá ser contenido con impuestos pagaderos al fisco, con ejércitos que vengan a hacer el trabajo de otros, con detectives de otras naciones que hacen visitas de dos días, con técnicos traídos de Europa para que nos digan que hay crisis de agua, ni con ochocientos de millones de dólares para pagar la construcción de una planta para desalar el agua impagable por la sociedad.
Sin duda las cosas no se están enfocando debidamente. Por ejemplo, en el esquema de crecimiento de ciudades caóticas, lo crítico no es que haya problema para conseguir el dinero y construir la nueva infraestructura de abastecimiento de agua potable, sino que los residentes de la región hemos agotado un inmenso manto de agua dulce y sus posibilidades de recuperarlo son inexistentes. Un acuífero con millones de años de antigüedad que se ha acabado en menos de 100 años. Con la nueva infraestructura planeada se potabilizará el remanente de agua salada y, al final, quedará una olla vacía que podrá ser usada, como a un gobierno se le ocurrió brillantemente hacer en otro estado del norte de México, como “confinamiento natural” de residuos tóxicos –lo que, dicho de paso, es un crimen–. ¿Y luego que pasará dentro de 50 años más? ¿Se traerá agua del polo norte como absurdamente lo recomendó un político? Esto, aunque las autoridades del sur y el norte le denominan “sustentabilidad”, no es desarrollo sustentable. Y lo triste es que así son las iniciativas que se proponen a lo ancho del mundo.
El filósofo ambientalista chino, Lin Tai Wao, dice que si en una máquina del tiempo fuera posible traer de un pasado remoto de hace 100 mil años al hombre primitivo de Neanderthal, y se le vistiera como cualquier persona de nuestra época, el cavernario pasaría desapercibido en la calle, sería uno más entre millones. Y no porque físicamente se pareciera a nosotros, sino porque el comportamiento de una inmensa cantidad de gente carece de todo sentido social. En nuestra especie hay muchas obras racionales pero también muchas actitudes irracionales.
Y si el hombre es la especie de mayor éxito en la historia natural de la Tierra, al menos desde nuestra perspectiva, parece que también será la más meteórica. Lin Tai Wao ilustró esto diciendo que somos la única especie que puede predecir su inminente desaparición.
Quizá en esa misma sintonía de ideas el reputado escritor de ciencia Matt Ridley, autor del bestseller mundial “Genoma”, afirmó: “somos la especie más pesimista que viva sobre el planeta.”
El hombre sigue siendo un mono en un 99%, un mono que se liberó de su jaula pero no de sus ataduras ancestrales. En lo alto de su frágil y tambaleante pirámide de civilización, que se posa sobre una naturaleza en decadencia, hace cabriolas para agregarle un escalón más de progreso a la cúspide y, por maniático acostumbramiento, seguir encaramándose por el hecho de que todavía puede seguir aumentando los escalones, pero sin ponerse a pensar a donde quiere ir o a donde lo llevan.
VGA Publicado en la revista Memoria. Ca. 2001
GULLIVER EN LA CAPITAL DE LA CONTAMINACION
En 1726, el escritor Jonathan Swift publicó sus Viajes de Gulliver, obra considerada por muchos como de aventuras, pero para los menos esta era una sátira social disfrazada. A través de sus diversos pasajes Swift lució y criticó a la sociedad inglesa contemporánea, y exaltó la libertad que le faltaba a su país: Irlanda.
En aquella época, la cuestión científica sólo era entendedera de unos pocos individuos que, en gran medida, pertenecían a las clases nobiliarias. La ciencia era producto de 2 cosas: de una afición intelectual para aquellos que podían darse el lujo de disponer de su tiempo discutiendo de cosas más allá de la banalidad de la circunstancia cotidiana, y de dinero para invertirlo en proyectos de invención que les representaba poco menos que juguetes. Aun no existía la ciencia sistematizada y organizada tal y como ahora la conocemos.
Sin embargo, la irracionalidad con que los intelectuales de aquel entonces problematizaban sus proyectos para buscarles soluciones llamaron la atención de Swift, por lo alejado que estas propuestas se encontraban de la realidad. Es decir, las más de las veces se proponían problemas que rayaban en el absurdo, eludiendo, de esta forma, la realidad social que reclamaba su atención. Estas impresiones las recogió en su libro “Viajes de Gulliver” cuando este personaje hizo una visita al sitio que ocupaba la Gran Academia de Lagado en Liliput.
Uno de los inventores de la Academia, como les llamaba Gulliver, había estado 8 años estudiando un proyecto consistente en extraer rayos de sol de los pepinos, “los que pondría en ampolletas herméticamente cerradas para dejarlos escapar a fin de calentar el aire cuando el verano fuera anormal”; otro más “había encontrado la manera de arar la tierra con cerdos para evitarse el gasto de arado, animales y trabajo”; y otro “trabajaba para calcinar hielo y transformarlo en pólvora”, o el de más allá se afanaba buscando la forma de condensar el aire para transformarlo en materia sólida. Pero en la Gran Academia de Lagado también había otra sección, ésta dedicada exclusivamente a las “ciencias especulativas”, donde uno de sus tantos profesores trabajaba en un aparato destinado a mejorar el conocimiento especulativo mediante un sencillo procedimiento que consistía en que, al maniobrarlo, los trozos de madera con letras que lo formaban producirían permutacionalmente palabras y frases con las que llenarían miles de volúmenes que se convertirían en tratados de filosofía, religión o historia.
Después de casi 270 años de publicadas las sátiras de Swift y del encumbramiento de la cuestión científica en la sociedad global del siglo XX, el absurdo, como elemento constituyente del pensamiento y desarrollo científico, aun persiste. Tal es el caso de las propuestas que, para el control de la elevadísima contaminación atmosférica del valle donde se encuentra la Ciudad de México hizo, a principios de los 90’s, un ingeniero mexicano de reconocida trayectoria técnica… y política. Textualmente anunció:
1. “Propuse construir tres túneles ecológicos perforando las montañas del sur de la cuenca cerrada del Valle de México para comunicar a la capital con los valles de Toluca, de Cuernavaca y de Cuautla, con trenes eléctricos y carreteras, para ventilar la ciudad aprovechando los vientos dominantes del noreste suroeste que ahora acumulan la contaminación en el suroeste de la capital al chocar con las montañas que lo cierran por ese rumbo, y para aprovechar el agua que se encuentra en esas sierras, que son verdaderos yacimientos de agua purísima y que escurrirían hacia el túnel por el efecto de galería filtrante”.
2. “La propuesta, que ha sido escuchada por la comunidad científica, ha sido la que durante la campaña propuse al último, los ventiladores ecológicos que se construirían con base en los principios que rigen la formación de torbellinos, remolinos, tornados y huracanes: una columna de aire caliente sumada a un movimiento de aire rotando alrededor de ella”.
Es evidente que la intención es positiva pero no toma en cuenta, en el supuesto de que sus ideas llegaran a realizarse y alcanzar el éxito, la reacción de los ecosistemas adyacentes, sobre los que muy probablemente sería negativa. El problema real está en que la Cd. de México ha rebasado sus límites megalopólicos y que, una de las medidas más razonables, antes que pensar en exportar residuos contaminantes en suspensión atmosférica, por vía acuática además de la aérea, está en la movilización de algún porcentaje de sus habitantes. ¿Cómo se haría? Este sería un problema para las autoridades y demás sectores, pero cabría mencionar que quizá se tendría que empezar por la propia estructura gubernamental.
Lo preocupante de la segunda propuesta del ingeniero es que el pequeño modelo de ventilación, el cual fue hecho con trozos de cartón y una estufa de gas y que fue su “prototipo” de simulación física, no tomó en cuenta al sociosistema urbano ni a las áreas naturales; pero lo más preocupante era que esa propuesta se había convertido en el leitmotiv de las autoridades gubernamentales y académicas del Distrito Federal y que, por consecuencia, otras propuestas similares podrían pasar a ocupar la atención de esta gran ciudad. Pero aun así, la validación que una parte de la comunidad científica emita sobre la supuesta utilidad de algún proyecto como el de los ventiladores, no es suficiente razón para establecer a priori su éxito.
Ciertamente que el invento de la ciencia y la tecnología le han dado al hombre un increíble dominio sobre la naturaleza, pero estas no son infalibles ni todo lo que pretendamos hacer en su nombre deberá ser por fuerza útil e inocuo.
Tal y como está la situación hoy día, el problema de la contaminación de la Ciudad de México pareciera que se trata de un problema terminal, el cual ni con túneles ni con ventiladores podrá ser controlado. Para que esa perspectiva cambie se necesitan propuestas más acordes a la realidad, factibles en su implementación, favorecidas por el gobierno y con algún mecanismo que le permita continuidad a través de las diferentes administraciones venideras.
Colofón
“Sepultan a sus muertos con la cabeza hacia abajo, porque tienen la creencia de que en 11,000 lunas más, período en el cual la tierra, que ellos juzgan plana, se volcará al revés, todos resucitarán quedando entonces en posición normal”.
Jonathan Swift.
VGA. Publicado ca. 1994.
El Filósofo y la Verdad
Belisario Domínguez, médico y senador chiapaneco que usó el foro del Senado para acusar a Huerta de los asesinatos de Madero y Pino Suarez y que exigió su renuncia a la Presidencia de la República en 1913, fue comparado con Luis Donaldo Colosio por Leopoldo Zea.
Zea, filósofo y catedrático universitario fue reconocido la semana pasada, por sus méritos académicos, con la Medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República y que le fue impuesta por el Presidente Ernesto Zedillo.
La trayectoria de este profesor universitario de ochenta y ocho años es sobresaliente, y su trabajo es sumamente apreciado en las universidades de muchos países. De origen humilde, tuvo que trabajar desde muy joven para ayudar a su abuela, con quien vivía.
Después, para costearse los estudios durante los años treintas, tuvo que trabajar de mensajero y despachador nocturno de telégrafos. Y si bien ingresó a la universidad a los veinticuatro años, a los treinta y cuatro ya se había doctorado. Su primer trabajo lo publicó a los treinta años, y trata de la filosofía americana. A este siguieron muchas obras más.
En su discurso, con el que dejó perplejos a todos los presentes, Zea afirmó que la muerte de Domínguez impulsó la Revolución Mexicana, y la muerte de Colosio a la democratización del país. Esta equiparación provocó escozor en muchos de los senadores.
Pero eso no fue todo, desde la tribuna del Senado denostó al EZLN y al subcomandante Marcos, diciendo que en Chiapas no existe ningún conflicto y que el gobierno no debe negociar con encapuchados.
Zea declaró ante los senadores que quería “rogarles que para resolver el problema siempre latente de los mexicanos llamados indígenas, no consulten con gente que oculte el rostro y asesores ajenos a ellos y a nuestro país. Consulten con esos mexicanos, si quieren seguir en sus comunidades, con sus hábitos, costumbres, lengua y folclore o, sin renunciar a ellos, ser parte de la nación a la que pertenecen garantizándoles los derechos que como mexicanos tienen”.
Pues bien, las comparaciones que hizo entre el senador revolucionario y el ex-candidato del revolucionario no tienen sustento; pues, a decir de los expertos, el filósofo atribuye a Colosio logros que no le corresponden, como la reforma electoral. Tampoco hay de acuerdo en que, como dice Zea, “estamos de lleno en la democracia”, ya que la mercadotecnia fue la principal protagonista de las pasadas elecciones y la democracia está en proceso.
Por otro lado, negar lo que sucede en Chiapas es absurdo y el chiapaneco Belisario Domínguez, de estar allí, sin duda lo hubiera interpelado.
Molesto por las declaraciones de Zea, Diego Fernández de Ceballos musitó, a modo que lo oyeran: “esto me lleva a sugerir que en adelante la medalla se otorgue mejor a un personaje muerto, porque los muertos no dan discursos”.
Hubo quien dijo que el galardonado podría ser un excelente filósofo, pero que demostró ser un pésimo analista político. Tristemente, al final de su discurso hubo pocos aplausos.
Lo que pudo haber sido la noche de Zea, se convirtió en un momento amargo para quienes esperaban más de él; y para enredar más lo que dijo, días después apareció en la televisión para justificarse.
Leopoldo Zea dijo lo que quiso en uno de los más importantes foros de la nación, pero eso no significa que sus propias creencias sean las mismas de los otros ni que sean verdad.
La Medalla Belisario Domínguez simboliza la libertad de expresión, pero el hacer uso de esa libertad o el ostentar la Medalla no da derecho a hablar sin la razón.
VGA. Diario de Juárez. Publicado: año 2000
LEGADO TOXICO EN LA FRONTERA MÉXICO-ESTADOS UNIDOS
El 6 de febrero de 1992, por denuncia de los vecinos de la Colonia Las Granjas, en Cd. Juárez, México se detectaron en un predio particular 15 tanques de 200 litros conteniendo residuos tóxicos. Durante la temporada de calor, este material despedía pestilentes olores y, ocasionalmente, desbordaba espuma. Según registros, dichos tanques fueron obsequiados por parte de una fábrica al dueño del predio, el cual construyó una cerca con ellos (1).
El 15 de abril de ese mismo año y en ese lugar, se hizo pública la existencia de una pequeña granja en la que se localizan al menos 350 barriles de 200 litros llenos de sustancias químicas peligrosas y en cuyas etiquetas aun se alcanza a leer: freón, cloroetileno, clorato de zinc, isopropanol, acetona y otras. Debido a que esta situación tiene aproximadamente 15 años, algunos de los recipientes han sufrido corrosión y vertido su contenido sobre el terreno, y otros son usados como bebederos para los animales que cría el vigilante de la propiedad (2).
El pozo de La Tomatera de la ciudad de Nogales, en el estado fronterizo de Sonora, se considera que está contaminado por productos químicos, sin embargo diariamente abastece de agua a sus habitantes (3).
El aprovisionamiento de agua para uso doméstico, conservándola en contenedores que fueron utilizados para la transportación de sustancias peligrosas; el uso de la tierra que durante años fue depositaria de productos tóxicos; o la exposición a una atmósfera deteriorada por las emisiones gaseosas de plantas industriales, todo esto es hoy un panorama común a los asentamientos humanos ilegales, o fuente de riesgos para la salud de los futuros residentes atraídos por el crecimiento económico de las ciudades de la frontera norte de México.
El escritor José Emilio Pacheco, escribió recientemente que “el miedo al apocalipsis nuclear [...] ahora se ha desvanecido frente a los terrores de la destrucción ecológica, la contaminación, las enfermedades infecciosas y la violencia urbana” (4). Esta denuncia es un indicio del profundo interés que para la gente común tienen los riesgos de la perturbación ambiental generada por la contaminación.
En la región fronteriza México-Estados Unidos existe una creciente preocupación en referencia al deterioro del medio ocasionado por los procesos de industrialización, la acelerada urbanización y el agotamiento de los recursos naturales asociados al desarrollo social.
En gran medida, esta preocupación se refiere al deterioro de las condiciones de vida y su relación con los problemas de salud de las comunidades fronterizas.
En este escenario fronterizo, las sustancias tóxicas juegan un papel de capital importancia, ya que por más de 20 años, desde 1966 en que se instaló la primera industria maquiladora en la frontera hasta 1988, año en que se promulgó en México la Ley General de Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente, el manejo de estos productos, en la región fue irracional y desconocido para muchos. En 1986, un estudio de El Colegio de la Frontera Norte arrojó que de 772 maquiladoras a lo largo de la frontera, sólo 20 de ellas notificaron a la Agencia de Protección al Ambiente de los Estados Unidos el retorno de sus desechos tóxicos (5). De tal forma, por años estos materiales fueron transportados, almacenados, utilizados, desechados como si no representaran riesgo alguno. Toneladas de ellos fueron materialmente arrojadas a los basureros públicos, terrenos baldíos, campo abierto, o vertidos al drenaje municipal.
“El medio ambiente de la región fronteriza está formado por unidades ecológicas cuya integridad se debe preservar a toda costa. Cualquier agresión a este medio ambiente daña no sólo a los afectados directos, sino hasta los mismos infractores” (6). No obstante lo anterior, hoy día se está encarando en esa zona un legado tóxico de treinta años del cual se desconocen sus dimensiones y para el cual se necesita estar preparados. Y si esto pasa en una región donde la conciencia ambiental, leyes, programas, acuerdos y recursos de protección al medio están presentes y en constante evolución, ¿que no sucederá en aquellos lugares lobotomizados por la falta de conocimiento sobre la cuestión ambiental y los riesgos del desarrollo?
La importancia que la presencia de las sustancias peligrosas en el ambiente tiene para la salud pública es indiscutible. Un representante de la Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades de los Estados Unidos (ATSDR), agencia creada para evaluar los riesgos de las sustancias peligrosas y proteger a la ciudadanía estadounidense, menciona que “diariamente los medios de comunicación nos recuerdan las amenazas que para la sociedad representan el plomo, mercurio, asbesto, radón, plaguicidas” (7).
Existen múltiples casos documentados de afecciones a la salud por exposición a sustancias peligrosas, en el caso particular de la frontera se puede mencionar el de los “Niños Mallory” de Matamoros, Tamaulipas, y el de la comunidad de la Colonia Anapra en Cd. Juárez, Chihuahua, cuyos primeros residentes se establecieron en un suelo contaminado y por años han estado expuestos a las emanaciones de la fundidora Asarco, esto sin contar los casos de desastres químicos ocurridos en Tijuana, Mexicali, Matamoros, Cd. Juárez, y otras ciudades fronterizas, casos que son numerosos y persistentes.
Para las autoridades de salud y ambiente de los países en desarrollo, no es labor sencilla detectar la presencia de tóxicos en el medio circundante y, mucho menos, determinar su impacto en a salud humana. Para tal efecto se requiere de recursos humanos capacitados y equipo apropiado, que escasamente existe en Latinoamérica.
Si a estas alturas del desarrollo en la región de las Américas, tiempo en que los asuntos ambientales se han convertido en prioridad y en tarea obligada, no estamos aun preparados para llevar los asuntos ambientales más allá del juego político, donde el control ecológico se burocratiza (8), quizá no vuelva a haber un momento más apropiado para rescatar lo rescatable. El costo de esta aventura está en gestación, apenas comienza a dar visos.
Colofón
No hay poder que detenga un desastre cuando este se ha gestado.
Referencias:
1. Holguín, Ricardo. Descubren 15 tambos con tóxicos en una vivienda; causan quejas y pánico en Granjas y Chapultepec Norte de Cd. Juárez, Feb.7 de 1992
2. Ramos, Guadalupe. Hallan cementerio tóxico Norte de Cd. Juárez, Abril 15 de 1992
3. Cody, Edward. La franja negra (Wash. Post) El Norte de Monterrey, Feb. 18 de 1992
4. Pacheco, Jose Emilio. La sangre de medusa. Era, Mex., 1990
5. Kochan, Leslie. The maquiladoras and toxics X Copy, s/f
6. Ortiz Monasterio, F. Algunas consideraciones sobre los desechos tóxicos en la región fronteriza de Mexico y Estados Unidos. El Colegio de México, Mex., 1985
7. Johnson, Barry L. Environmental health Haz.Sub.,& Pub.Hlth., ATSDR I(1), 1990
8. Albarrán de Alba, G. Reglamentos de control ecológico sobran, pero nadie los respeta. Proceso Nº 800, Marzo 2 de 1992
Victoriano Garza Almanza. Artículo publicado en 1992.
CRONICA DE UNA INTENTONA GOLPISTA
Las dictaduras, que en América Latina se creían cosa del pasado, perviven en muchos de nuestros países y algunas se enmascaran en formas seudo democráticas. Y en las naciones que gozan de una incipiente democracia, potenciales tiranos medran y confabulan para hacerse del poder. A cuatro años en el tiempo y a miles de kilómetros de distancia, recuerdo al Paraguay donde viví, y leo en mi cuaderno de notas los apuntes tomados durante el intento de golpe de estado que llevó a cabo Lino Oviedo en abril de 1996.
Asunción, Paraguay. Lunes 22 de abril de 1996. Todo comenzó por la mañana, cuando el presidente Wasmosy relevó del mando de las fuerzas armadas al general Lino Cesar Oviedo, el cual se negó a acatar la orden. Se refugió en el cuartel de caballería; desde allí conminó al presidente a retractarse. Le dio de plazo de 17:00 a 20:00 hs. En respuesta, el presidente reiteró públicamente su decisión. 12:00 hs. Militares patrullan la ciudad. Hora nacional de la siesta. Almuerzo en el departamento. Desde el piso 19 del edificio ubicado en Caballero, entre Palma y Presidente Franco, veo tanquetas cerca del Palacio de López y del Congreso. Regreso al trabajo. Sobrevuelo de aviones militares. A las 17:00 hs salí del trabajo y fui a “palmear”, como dicen aquí, a la calle Palma. Aparente tranquilidad. 20:35 hs. Manifestaciones populares en apoyo al régimen. Claxonazos por toda la ciudad. El presidente no está en Mvurubicha Roga, abandonó la casa y se asiló en la embajada americana. Los de la representación internacional de salud nos mantenemos en contacto. El jefe nos pide que permanezcamos en nuestras viviendas; si la cosa empeora iremos a su casa. Noto aprehensión. Oviedo tenía planeado eliminar al presidente y hacerse del gobierno por las armas, pero se le descubrió. 22:30 hs. Recibo llamada de una embajada. Era para el inquilino que anteriormente habitó el departamento. No obstante ser yo mexicano, quien habló me invitó a refugiarme en su embajada. Agradecí con un “thank you very much” y permanecí en el piso. Mil intentos de llamar a México, la compañía Antelco está bloqueada al exterior.
Martes 23 de abril. 06:30 hs. Por el río Paraguay llegaron del Pantanal algunas cañoneras. Hablo con los colegas. Desde el norte hay orden de no salir. Me asomo al balcón y veo tranquilidad afuera de la casa de gobierno pero revuelo en el Congreso. Radio y TV piden calma y que se eviten las compras de pánico. 08:30 hs. Salgo a la calle, pues casi no tengo provisiones. Fui hasta el Congreso. Cientos de políticos, gente, periodistas, cámaras. De regreso llego a el El País, supermercado frente a la Plaza Uruguaya. Largas filas. Compro el periódico, chipas, latas, velas. Ambiente tenso. Los padres de familia están recogiendo a los escolares que entraron a las 7 am. Se suspenden las actividades y se cierran los negocios. 09:28 hs Por Mariscal López bajan numerosas patrullas y autos blindados. Por la TV alcanzo a escuchar que se trata de Wasmosy y el embajador de EU. 10:00 hs. Junto agua en jarras, cacerolas, tina del baño, en todo. 12:40 hs. Llega Gaviria, secretario de la OEA. 14:10 hs. Los países del Cono Sur y EU anuncian que no aceptarán un golpe de estado. Corre el rumor de que el presidente premió con un ministerio a Oviedo para que se aquiete. Le llueven insultos. “Nada más falta que traiga de regreso a Stroessner”, comentan. 15:15 hs. Radio Ñandutí. Jamás había escuchado el uso de un lenguaje tan insultante y abundante de improperios por la radio como hoy. Argaña, del Partido Colorado, dice de la situación que “se trata de una opera bufa dirigida por los propios payasos”. 18:43 hs. Apagué radio y TV. La espera y el incesante ronroneo de los aviones me adormecieron. El presidente pasó de héroe a villano por ceder -supuestamente- ante las demandas de Oviedo. 23:00 hs. A pesar de la crisis, la gente tiene que descansar. Los protagonistas de tanta protesta se retiran. El Palacio de López está bellamente iluminado, pero deshabitado. Detrás, en el río, brillan imponentes los buques. Los militares se mueven fantasmagóricamente.
Miercoles 24 de abril. El país sigue en suspenso y uno sin sosiego. Se evalua la posibilidad de que las colegas no paraguayas salgan a Buenos Aires, nosotros permaneceremos en Asunción.
Jueves 25 de abril. 08:00 hs. Regresamos a la representación. Mando correos electrónicos a la familia. Me visita Sequera, quien estuvo exiliado doce años en Francia cuando Stroessner gobernó el Paraguay. Entró a mi oficina chocando los talones de sus botas y extendiendo el brazo hacia lo alto, a la usanza nazi, y dijo: “ahora el saludo paraguayo va a ser así”. Continuó diciendo, “como granja del Mercosur, el Paraguay está destinado al fracaso: muchas gallinas y nada de güevos”. Está muy avergonzado ante nosotros por lo que pasa en su país. 12:20 hs. Manifestación estudiantil. ¡La primera en más de medio siglo!, según escucho. Tomo fotos. 18:00 hs. Un locutor de Buenos Aires declaró: “el pueblo paraguayo tiene conciencia pero no movilización. Con tantas dictaduras y años de control, no saben manifestarse”.
Viernes 26 de abril. En la madrugada escuché cañonazos, quizá salvas. Cortaron la energía eléctrica y el agua. El día está torrencialmente lluvioso. 11:00 hs. La tensión sigue aumentando. Wasmosy asevera que Oviedo pasa a retiro y que no tendrá nombramiento alguno. Las calles se llenaron de gente gritando en apoyo al gobierno. Cambian muy fácil de opinión. Muchas tiendas continuan cerradas. 20:00 hs. La Liga Anticomunista Mundial erigió un monumento al sátrapa Stroessner en los sesentas. Adjunto a este, en los noventas construyeron la Nueva Plaza de la Democracia. Oviedo acaba de estar por aquí pero se equivocó. En lugar de pararse en la plaza stroessnista se desvió a la plaza de la democracia para arengar al pueblo. Cambió de táctica. Por primera vez en 36 años apareció en público vestido de civil y con una pañoleta roja al cuello, la que usan como distintivo los del Partido Colorado.
Sabado 27 de abril. 17:45 hs. Temprano por la mañana encontré un café abierto, frente al Panteón de los Héroes, donde reposa el Dr. Francia: su Excelencia el Supremo Dictador Perpétuo de la República del Paraguay, como se autodenominaba. Lluvia intensa, calles vacías, parece cementerio. Caen funcionarios que pactaron secretamente con Oviedo.
Domingo 28 de abril. 12:02 hs. Sigue diluviando. El río Paraguay comienza a desbordarse por algunas de sus orillas. El agua y el fin de semana parecen haber inyectado una dosis de calma a la intentona golpista. ¡Por fin me comunico a México!
En su obsesiva ambición por gobernar el Paraguay, Lino Oviedo se amafió con el presidente títere Cubas para asesinar al estorboso vicepresidente Argaña en 1999. No resultó. Huyó y Menem lo asiló en Argentina. En la constelación de dictadores, Stroessner vive placidamente en Brasilia. Videla porta una inmunidad casi tan importante como la de Espinosa Villarreal en México. El sanguinario Ríos Montt predica religión en Guatemala. Pinochet se puso a salvo de las gerontofóbicas persecusiones españolas. Hugo Banzer, después de ostentar uno de los gorilatos latinoamericanos de los setentas, ahora es presidente de Bolivia vía voto y, para no perder la forma, se ejercita imponiendo un estado de sitio. Fujimori, que hace diez años fue electo presidente del Perú, es ambiciosillo y sueña, como el PRI mexicano, en resguardar el poder lejos de los ineptos y los tontos por 70 años + 6.
Victoriano Garza Almanza
Originalmente publicado en el
Diario de Juárez. Año 2000