El Principio de Peter, la Tesis Doctoral y la Incompetencia Académica



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A veces resulta difícil, en el momento de descubrimiento de un principio, identificar exactamente el instante en que se produce la revelación.

El Principio de Peter

Laurence J. Peter. 1969

De la licenciatura al posgrado

En la universidad uno va avanzando según le va en la feria, y se llega tan lejos como firmes sean nuestros propósitos y las facilidades materiales que se tengan para alcanzar esas aspiraciones. Hay quienes tienen como único objetivo el grado licenciatura de alguna carrera; otros pretenden la maestría; y, los menos, se lanzan por el doctorado.

El grado de dificultad aumenta a medida que se asciende en la escala evolutiva de los grados universitarios, siendo el doctorado el mayor grado que ofrece una universidad (el post doctorado no es un grado, como muchos creen y otros defienden).

Y es aquí, en esta estructura piramidal de estudios universitarios que se escala grado por grado, con la finalidad de procurarse títulos académicos superiores, donde encaja el Principio de Peter.

Laurence J. Peter

Para empezar, ¿quién es Peter y qué dice el Principio de Peter?

Laurence J. Peter fue un pedagogo, profesor de nivel medio en escuelas de Vancouver, Canadá, que luego pasó a ser profesor asistente en la Universidad de Columbia Británica, y posteriormente profesor de educación en la Universidad del Sur de California. Por sus agudas observaciones en el ambiente docente donde se movía, Peter pudo detectar lo que de entrada le parecieron anomalías organizacionales. Sin embargo, después de tanto mirar cómo esas singularidades se repetían, como los días y las noches, confirmó que dichas anomalías eran la regla y no la excepción.

Resultó que la anomalía organizacional no era un cisne negro, sino una manifestación tan común como las enfermedades en los seres vivientes.

Es decir, en su entorno académico Peter descubrió que había colegas que ocupaban posiciones de trabajo donde se desempeñaban a la perfección. Pero, luego, cuando esas personas obtenían un ascenso por méritos o por antigüedad, ocupaban puestos donde las nuevas actividades a coordinar desbordaban las capacidades de gestión del recién ascendido. El efecto era aún peor cuando una persona era ascendida a puestos de importancia por nepotismo, o sea por la relación de amigazgo, deuda de favores o parentesco que tenían con los mandos superiores y/o dueños de la organización. En cualquiera de esas situaciones, se tenía como resultado el florecimiento de una cadena de fracasos por incompetencia.

Es decir, esa clase de personas se convertían en seres incapaces de realizar las tareas que tenían que hacer; tomaban malas decisiones o dejaban de tomarlas; cambiaban lo bueno tornándolo mediocre; transmitían su modelo de persona ejemplar a mentes débiles, los que a su vez se volvían erráticos e incompetentes.

¡Ah, pensó Peter, entonces todos y cada uno de nosotros tiene su nivel de competencia! A partir de esta ‘revelación’ –como Peter la llamó– se volvió más observador y, como cualquier investigador académico, comenzó a juntar casos para una futura publicación de lo que podríamos llamar: síndrome del éxito laboral-ascenso por méritos-incompetencia laboral, que es el germen fundamental de su principio. Como etnógrafo, durante años documentó todo lo que observó y analizó.

El Principio de Peter

En resumidas cuentas, El Principio de Peter contiene cinco supuestos básicos y un sexto supuesto excepcional:

1º Que en las organizaciones las personas son promovidas –por méritos propios o por nepotismo–hasta que alcanzan su nivel de incompetencia

2º Que en el puesto más alto que alcanzan en el pináculo de sus carreras o hasta que les dure la influencia del nepotismo, son incapaces de hacer su trabajo

3º Que las organizaciones no son horizontales sino verticales, por lo

4º Que las organizaciones están divididas en jerarquías, y, por tanto

5º Que las organizaciones están impregnadas de mediocridad

6º Que las anomalías en las organizaciones jerárquicas son aquellos individuos que llegan a sus máximos niveles de competencia sin alcanzar su nivel de incompetencia, y cumplen cabalmente con sus responsabilidades

Coligiendo de lo anterior, Peter determinó que:

En una jerarquía, cada empleado tiende a elevarse a su nivel de incompetencia.

El Principio de Peter y la tesis doctoral

¿Cómo se aplica El Principio de Peter al nivel de estudios universitarios de posgrado?

De acuerdo a cifras de la National Science Foundation, entre los años 2013-2017, en los Estados Unidos hubo un egreso anual promedio de 54,225 doctorados. Pero ese número no representa al total de la población de estudiantes interesada en el doctorado, pues (a) un primer grupo no pasó el examen de admisión y quedó fuera; (b) un segundo grupo se quedó a medio camino; y (c) un tercer grupo, que aguantó por años el sacrificio de los estudios, no pasó la última fase que les llevaría al ansiado título.

Son dos las razones –ambas muy complejas– por las cuales un alto porcentaje de estudiantes que ingresa al doctorado no culmina sus estudios en los programas de PhD en los Estados Unidos, que son:

1.      Por deserción | lo que quiere decir que abandonan a medio camino sus estudios, y

2.      Por incapacidad de escribir la tesis | cuando lo único que les falta para obtener el grado es redactar ese reporte final o tesis

 

1. Baja del doctorado por deserción

Las tasas de deserción varían entre el 36% y 51%, dependiendo de los campos disciplinares, que se analizaron y que son: ingeniería, ciencias de la vida, ciencias sociales, humanidades, física y matemáticas (SN Young et al. 2019).

La deserción obedece a varias causas, donde despuntan: (a) los estudiantes no entienden el proceso de la tesis, (b) incompatibilidad de caracteres entre estudiante-asesor, (c) consecuente aislamiento del estudiante, y (d) sobrecarga injustificada de responsabilidades y trabajos. También, cosa que los autores no indican, y sobre lo cual conozco casos, el racismo y la misoginia juegan un papel preponderante en la deserción.

 

2. Baja del doctorado por no tener capacidad para escribir la tesis

El número de titulados es igual o menor a los que no se titulan porque no pudieron escribir la tesis. A estos últimos se les denomina ABD’s (All But Dissertation) o “todo, menos la disertación” o tesis. Los ABD’s representan entre el 45% y 55% de los estudiantes  que terminaron todos sus cursos e investigaciones, que cumplieron con seminarios y presentaciones, pero que no pudieron escribir la tesis.

En este escenario de desertores y ágrafos, al final vienen terminando el doctorado alrededor de 25 de cada 100 estudiantes que ingresaron al doctorado.

Al término de la carrera por el doctorado, la habilidad o falta de ella para comunicar por escrito los resultados de la investigación realizada por años, se constituye en la medida de competencia o incompetencia académica.

 

La incompetencia como eje del El Principio de Peter

Puede que seas competente para estudiar e investigar, para argumentar sesudos resultados y ofrecer sabias conclusiones, pero no para comunicar por escrito esto último. Y es aquí donde el Principio de Peter emerge para explicar por qué llegaste al límite máximo permitido por tus habilidades. Pudiste lograr dos mini tesis: la licenciatura y la maestría, pero fallaste en la grande, en la tesis doctoral.

Para reducir la brecha que separa al doctorante ágrafo del doctorante escritor, algunas universidades han desarrollado e implementado toda clase de estrategias, desde centros de escritura, talleres de escritura de tesis, diván terapéutico para tesistas bloqueados, etc. Pero  también, para poder graduar a sus estudiantes y no mostrar números negativos, los programas doctorales están dando otras opciones, como la publicación de dos o tres papers, o un reporte cuasi notarial de sus actividades, entre otras.

También, para salvar la falta de habilidades, uno puede encontrar online información sobre servicios de escritura de tesis. Los escritores de tesis o ghostwriters abundan en el hiperespacio. Quienes utilizan estos servicios resuelven el problema de sus tesis –personalmente conozco también varios casos–, pero, siendo honestos, no le dan solución a su falta de habilidad escritural.

 “Usted ya se da cuenta. El espacio disponible no permite insistir sobre el particular. Usted, como lector reflexivo, podrá ver la aplicación de la prescripción de Peter en su vida y en su trabajo, y en la vida y el trabajo de su ciudad, su país y su planeta. […] La prescripción de Peter ofrece un mejoramiento de la calidad de la vida, en lugar de una insensata orientación hacia el olvido” (Peter, 1974).

 

El Principio de Peter. ¿Fantasía o realidad?

De acuerdo a Wagner (2018) “tres profesores universitarios: Alan Benson de la Universidad de Minnesota, Danielle Li del MIT y Kelly Shue de Yale, analizaron el desempeño de 53,035 empleados de ventas en 214 compañías estadounidenses del 2005 al 2011. Durante ese tiempo, 1,531 de esos representantes de ventas fueron promovidos para convertirse en gerentes de ventas. Los resultados mostraron que los mejores vendedores tenían más probabilidades (a) de ser promovidos, y, posteriormente,  (b) desempeñarse mal como gerentes.”

 

El nivel de incompetencia de Laurence J. Peter

El nivel de incompetencia del propio creador de El Principio de Peter está muy claro desde el prólogo de la primera edición del libro, escrito por él mismo. Peter, que tenía artículos académicos publicados y hasta tesis de maestría y doctorado, era incapaz de organizar el material que recogió durante años sobre el tema. Hasta que conoció a Raymond Hull, periodista acostumbrado a escribir notas diarias para toda clase de audiencia, quien lo sacó del anonimato al darle forma a esas anotaciones dispersas y recuerdo nublados. Así, Hull se convirtió en coautor (mejor dicho, en ghostwriter) de Peter.

El Principio de Peter es un libro que, con Raymond Hull como coautor, Peter publicó en 1969. La edición en español fue publicada por Plaza & Janes, en 1974, dentro de su colección Rotativa, y consta de 156 páginas. A lo largo de más de dos años, según The New York Times, la obra fue rechazada por 30 casas editoriales. Finalmente, la publicó William Morrow and Company y le pagó 2,500 dólares. La primera tirada de 10,000 unidades se vendió en una semana. Duró 33 semanas en la lista de bestsellers de The New York Times. Tan solo en 1969 vendió 200,000 libros. La obra se tradujo a 38 idiomas. Con las regalías de su libro que siguió vendiéndose por cientos de miles, Peter se retiró en 1971 para continuar escribiendo más obras sobre la misma temática de su primer libro. Se sobrepuso a su incompetencia escritural y por sí solo aprendió a escribir libros para audiencias no académicas. Publicó varios libros más: Las fórmulas de Peter, El plan de Peter, La pirámide de Peter, Peter’s Almanac, Peter’s quotations.

El Principio de Peter sigue siendo hasta hoy objeto de estudio, lo mismo en las universidades donde se escriben tesis sobre el tema, como en las agencias consultoras y de capacitación de negocios, y es fuente de ideas para escritores de sociología, política, administración y negocios.

Peter rechazó convertirse en el gurú de la más grande compañía estadounidense (y mundial) de business management  porque, dijo, esa posición representaba su nivel de incompetencia.

 

Referencias

Peter LJ & R Hull. 1974. El Principio de Peter. España: Plaza & Janes. Col. Rotativa

NSF. 2018. Doctorate recipients from U.S. colleges and universities: 1958–2017. USA: National Science Foundation

Wagner R. 2018. New evidence The Peter Principle is real – and what to do about it. Forbes. http://bit.ly/2kxdkQT

Young SN et al. 2019. Factors affecting PhD student success. Int J Exerc Sci. 2019; 12(1): 34–45. http://bit.ly/2m6mEM4

 

Mayor información en:

Método de 100 horas para escribir la tesis doctoral: Manual de sobrevivencia para el tesista muy apurado. https://amzn.to/2Hu5FcW

Entrevista al autor de “Método de 100 horas para escribir la tesis doctoral”: http://bit.ly/31KPBNY

 

Victoriano Garza Almanza

Ciudad Juárez, Chihuahua

Frontera MEXUS

Domingo 22 de Septiembre de 2019

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