EL EMPRESARIO CARLOS SLIM Y LA (NO) TESIS

Es exactamente lo que iba yo a decir. El Chapulín Colorado

Es exactamente lo que iba yo a decir. El Chapulín Colorado

Durante la plenaria que ofreció el empresario Carlos Slim en el tercer día del 30º Congreso Nacional de Ingeniería Civil, titulada La infraestructura, palanca del desarrollo nacional, mencionó un asunto que llamó más la atención que el tema de su propia conferencia: la eliminación de la tesis en las carreras universitarias.

La sugerencia de Slim no deja de tener fundamento. Históricamente, en México, la tesis de licenciatura ha sido una trampa que al final de los estudios universitarios atrapó a decenas –si no es que a cientos– de miles de egresados, mandándolos al limbo de los pasantes. No como broma al acaso, Slim se refirió a los colegas ahí presentes que aplaudieron “su idea de la no tesis”, cuando dijo: “los que aplaudieron son los que no se han titulado”.

Para evitar precisamente que los egresados de las carreras de licenciatura se queden sin título universitario y que la cantidad de pasantes siga acumulándose, las instituciones de educación superior han buscado diferentes alternativas a la tesis, como: (1) titulación automática por buen promedio, (2) por acumulación de determinado número de créditos de una maestría, (3) por cursar y reportar un seminario, (4) con tesina, (5) mediante la publicación de un artículo de investigación, (6) por actualización de conocimientos, etc., pero todo esto no ha remediado el problema.

A la fecha, la tesis sigue siendo un dolor de cabeza para miles de estudiantes, razón por la cual Slim se refirió –no por casualidad– a lo que considera un problema. Como hombre práctico, considera que al terminar sus estudios el estudiante “debe acceder de inmediato al campo laboral y a las capacitaciones en grandes empresas” (El Financiero, 2019).

Por otra parte, desde el punto de vista de la praxis hay algo de razón en esto último, pues el enfoque de las investigaciones de tesis hoy día se rige más por esquemas científicos y académicos, lo que produce, en la mayoría de los casos, proyectos indagatorios explicativos o descriptivos que poco o nada aportan a las necesidades de desarrollo de la sociedad, y mucho menos proporcionan a los estudiantes habilidades útiles para el trabajo.

De tal modo, los estudiantes que ahora se titulan con tesis de corte científico –no como las tesis de antes, que eran más prácticas, quizá porque casi no había docentes súper especializados como hoy–, destinan gran parte del tiempo de su formación aprendiendo habilidades “de sabio”, cualidades de investigador que luego tendrán que desaprender cuando por necesidad tengan que ir a trabajar no a un laboratorio científico o a un centro de estudios avanzados –como muchos creen que lo harán–, sino a la industria maquiladora, a la fábrica, o a la construcción, o peor aún, cuando tengan que depender de sí mismos al tratar de vender sus servicios como consultores independientes.

Algunos programas universitarios de países europeos han sustituido los proyectos de tesis por proyectos de innovación y emprendimiento, de forma tal que, para egresar, el estudiante desarrolla su propio modelo de negocio y lo echa a volar. Esto le permite pasar de estudiante a hombre de negocios; lo forma como emprendedor. Y sí, como tesis escribe un reporte sobre lo que hizo; pero no es una tesis de investigación científica lo que entrega, sino el informe detallado de una empresa diseñada y creada en el seno de la universidad, bajo la guía de un asesor experto en negocios y no en ciencia.

Pero aquí he escrito sobre la tesis de nivel licenciatura, que nada tiene que ver con las tesis de maestría y doctorado. La tesis de maestría y la disertación doctoral son otro asunto y se cuecen aparte de lo que mencionó Slim. De hecho, a nivel doctoral, la tesis es la pieza más importante que tiene que lograr el doctorante.

La propuesta de Carlos Slim de eliminar la tesis a nivel licenciatura no es original ni nueva, desde hace años unos u otros han insistido en abandonar esta práctica; lo que ahora hace la diferencia es quien tira la idea. Por tanto, viniendo ese “consejo” de alguien con tanta experiencia y conocimiento en el mundo empresarial y de los negocios, no estaría demás analizar qué hacer con un asunto que por más de sesenta años ha perjudicado a miles de egresados que no lograron titularse por no poder realizar sus tesis.

Uno de los problemas de fondo, como lo expresó un reconocido profesor de la UNAM a principios de los 60s del pasado siglo XX, es que cuando se hizo obligatoria la tesis –aunque en esa época ya existía en algunas universidades públicas– ni los propios profesores sabían qué hacer para que los estudiantes plantearan sus propuestas de investigación ni cómo enseñarles a escribir sus tesis. No existía la cultura de la tesis. Pero, a decir verdad, a la fecha esto no ha cambiado mucho. La no enseñanza sobre cómo elaborar la propuesta de investigación y cómo escribir la tesis después de haber hecho la investigación, sigue siendo un nicho vacío que casi no se ha desarrollado en las universidades mexicanas.

Referencia  

El Financiero. ¿No quieres hacer la tesis? Carlos Slim te ‘respalda’. 27/XI/2019 en: http://bit.ly/2qidqyE

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Victoriano Garza Almanza

Cd. Juárez, Chihuahua

Frontera MEXUS

Lunes 2 de Diciembre del 2019